Tus clientes entran a una dirección tuya, ven su semana con tu marca delante, aprueban lo que les vale y piden cambios en lo que no. Y lo que no aprueban, no se publica.
Páginas de empresa por conexión de LinkedIn. Administrar treinta cuesta lo mismo que administrar una.
Se paga por el cliente al que le abres portal, no por cada cuenta ni por cada red conectada.
Invitar a más personas del mismo cliente no sube el precio: la unidad es la empresa, no la butaca.
A quién le habla, su tono, sus temas y lo que no puede decir. A partir de ahí todo lo que se genere para esa cuenta sale con su voz y no con la tuya.
Lo haces túEscribes, programas y montas los recursos igual que para cualquier cuenta propia. El cliente no ve nada todavía: el trabajo a medias no se enseña.
Lo haces túPor una dirección tuya, con un código que le llega por correo. No hay contraseña que recordar ni herramienta que aprender: ve su semana y poco más.
Lo hace tu clienteAprueba lo que le vale y pide cambios en lo que no. Cada pieza queda con su estado, así que dejas de perseguir respuestas por WhatsApp.
Lo hace tu clienteLa aprobación es una compuerta de verdad sobre la publicación, no un visto bueno decorativo: lo que el cliente no aprobó no sale, aunque tuviera fecha puesta.
Lo hace la plataformaVe lo que se publicó, cómo fue y qué contactos entraron. La conversación del mes deja de ser "qué has hecho" y pasa a ser "qué hacemos ahora".
Lo hace tu clienteTus clientes entran por una dirección tuya, no por linkechat.com.
El aviso de acceso lo firma tu agencia. Sin marca nuestra en el mensaje.
El portal lleva tu nombre arriba. Para el cliente, la herramienta eres tú.

El error que cuesta tres meses de obra
AprobadoCinco preguntas antes de firmar con un proveedor
Por revisarLo que medimos en cada planta
Pidió cambiosTu perfil, tus páginas de empresa y las cuentas de tus clientes conviven en el mismo sitio. Abres o cierras el portal de cada cliente cuando toca.

Por el portal, no. Entra por una dirección tuya, ve tu marca en pantalla y recibe correos firmados por tu agencia. Dicho claro: es marca blanca de cara al cliente, no un acuerdo de reventa ni una licencia que puedas revender como producto propio.
Hoy es un subdominio dentro de nuestro dominio de portales, con tu nombre delante. El dominio propio está en el plan pero todavía no está hecho, y preferimos decirlo antes que después.
No se publica. La pieza se queda esperando con su fecha y su estado a la vista, y tú decides si la mueves o la empujas. Nunca se publica por defecto por el hecho de que llegara la hora.
No tiene por dónde. Publicar, outbound, lead magnets y conexiones le están cerrados. Lo único que escribe es el estado y las notas de sus contactos.
Se paga por cliente con portal abierto, y las páginas de empresa que administres no cuentan aparte. Escríbenos y lo vemos con tus números concretos, que es lo honesto cuando el precio depende de cuántos portales abras.
Cierras su portal y deja de contar. Cerrarlo no congela lo demás: sus publicaciones dejan de pasar por el circuito de aprobación y todo sigue funcionando.